Son las nueve de la noche y tu hija de 14 años cierra el cuaderno de matemática. «Ya estudié», dice. Hizo la tarea a las cinco, entre mensajes del grupo del salón. Le preguntas qué entra en la prueba mensual del jueves y no está segura. No mintió: para muchos chicos de secundaria, terminar la tarea y estudiar son la misma cosa.
Estas técnicas de estudio para adolescentes parten de esa confusión. Son cuatro, elegidas para lo que pide la secundaria: tareas diarias, pruebas cada pocas semanas, el celular siempre cerca y poca energía después de clases. Además hay una rutina de tarde con horarios y una parte para padres y tutores que quieren ayudar sin hacer la tarea por ellos.

¿Cuáles son las mejores técnicas de estudio para adolescentes?
Las que mejor funcionan en secundaria son las que convierten la tarea en práctica: cerrar cada materia con preguntas respondidas sin mirar, repasar un poco varios días antes de la prueba, estudiar en bloques cortos con el celular lejos y explicar el tema en voz alta. Ninguna exige más horas, solo usar mejor las que ya hay.
Salen de la misma base que usa la guía completa de técnicas de estudio efectivas: una revisión de 2013 (Dunlosky y colaboradores) que dio la mejor nota a ponerse a prueba y a repartir el estudio. Aquí van solo las que caben en la tarde de un adolescente.
Cómo estudiar en secundaria: cuatro técnicas para la tarde
1. Terminar la tarea no es estudiar: ciérrala con tres preguntas
La tarea se hace con el cuaderno abierto: sirve para practicar, no para saber qué quedó. Antes de guardarlo, ciérralo y responde de memoria tres preguntas: la idea principal, cómo se resuelve ese tipo de ejercicio y qué palabra nueva apareció. Luego abre y corrige. Cinco minutos por materia rinden más que releer o subrayar, que en la revisión de 2013 no mejoraron el rendimiento de forma constante.
2. Para la prueba mensual, 15 minutos varios días antes
Las pruebas suelen anunciarse con una o dos semanas de anticipación, y aun así muchas se estudian la noche anterior. Cambia esa noche larga por tres o cuatro repasos de 15 minutos en los días previos, con las preguntas que fuiste guardando. Anota cada fecha apenas la anuncien y cuenta hacia atrás.
3. Bloques cortos, con el celular fuera de la mesa
Tras una mañana de clases, una hora seguida de concentración cuesta mucho. Sirven más los bloques de 20 o 25 minutos con pausas de cinco, como en el método Pomodoro para estudiar. Eso sí: el celular queda en otro cuarto durante el bloque, no boca abajo junto al cuaderno, donde cada vibración invita a mirarlo. En la pausa, revísalo sin culpa.
4. Explícalo en voz alta a alguien de la casa
Antes de una prueba, explica el tema a un hermano menor, a tu abuela o a quien esté cocinando. Si te trabas o solo repites frases del cuaderno, ahí está lo que falta repasar. Quien escucha no necesita saber del tema: le basta con preguntar «¿y eso por qué?».
Hábitos de estudio para adolescentes: una tarde de lunes a viernes
Ejemplo ilustrativo para un alumno del turno de la mañana que llega a casa cerca de las 14:00, con unos 80 minutos de trabajo y lo más difícil primero.
| Hora | Qué hacer | Para qué |
|---|---|---|
| 14:00 a 15:00 | Almorzar, conversar y descansar | Recargar energía |
| 15:00 a 15:10 | Revisar la agenda y el grupo del curso | Saber qué toca y qué prueba viene |
| 15:10 a 15:35 | Bloque 1: la tarea más difícil, sin celular | Lo que más cuesta, con la cabeza fresca |
| 15:35 a 15:45 | Pausa: moverse, comer algo, mirar el celular | Descansar de verdad |
| 15:45 a 16:10 | Bloque 2: el resto de las tareas | Lo sencillo, con menos energía |
| 16:10 a 16:25 | Repaso: preguntas sin mirar para la prueba más cercana | La técnica 2, cada tarde |
| 16:25 a 16:30 | Mochila lista y pendientes anotados | Empezar mañana sin apuros |
La noche queda libre, con una sola regla: una hora acordada para dejar el celular fuera del cuarto, porque dormir lo suficiente también es parte de estudiar. Con deporte o clases extra, ajusta la tabla con los pasos para hacer un horario de estudio.
¿Cómo ayudar a mi hijo a estudiar sin hacerle la tarea?
Acompaña desde cerca, pero deja que el trabajo lo haga tu hijo o hija. Ayuda más preguntarle qué aprendió, qué prueba viene y cómo piensa prepararla, que sentarse a corregir cada ejercicio. Tu papel es cuidar el espacio, el horario y la conversación sobre por qué estudiar importa, no tener todas las respuestas de matemática.
Un metaanálisis de Hill y Tyson (2009) reunió 50 estudios sobre la participación de los padres en los primeros años de la adolescencia. En general, involucrarse se asoció con mejores resultados, con una excepción: ayudar con la tarea. La relación más fuerte apareció con lo que los autores llaman socialización académica: hablar de para qué sirve estudiar, conversar sobre cómo prepararse y conectar la escuela con los intereses y planes del hijo. Los autores aclaran que esa ayuda puede llegar justo cuando ya hay dificultades, así que el dato no prueba que ayudar perjudique.
Qué hacer y qué evitar
| Qué hacer | Qué evitar |
|---|---|
| Preguntar «¿qué aprendiste hoy?» | Preguntar solo «¿ya hiciste la tarea?» |
| Pedirle que te explique un tema | Resolverle los ejercicios para terminar antes |
| Ayudarlo a anotar las fechas de las pruebas | Organizarle la agenda sin preguntarle |
| Reconocer el esfuerzo y cada avance | Compararlo con hermanos o primos |
| Conversar cuando baja una nota | Castigar sin preguntar qué pasó |
Reglas del celular: acordadas, no impuestas
Las reglas que el adolescente ayuda a armar se discuten menos. Acuerden juntos dónde queda el celular durante los bloques, a qué hora sale del cuarto por la noche y qué pasa si no se cumple, y revísenlo en un mes. Si los adultos también lo sufren, este plan para usar el celular sin que te controle sirve para toda la casa.
¿Cómo motivar a un adolescente a estudiar?
Más que premios o castigos, ayuda que el adolescente vea para qué le sirve lo que estudia y sienta que tiene algo de control. Conversa sobre lo que le interesa y conéctalo con la escuela, deja que elija el orden de las tareas y reconoce cada avance concreto, aunque la nota todavía no suba.
Con una mala nota, la conversación rinde más que el castigo. Pregunta primero qué pasó: si no entendió el tema, si estudió todo la noche anterior o si pasó algo en el salón. Cada respuesta pide algo distinto, y quitarle el celular una semana no resuelve ninguna. Acuerden un cambio concreto y revisen juntos la próxima prueba.
¿Cuándo conviene hablar con la escuela o con un profesional?
Conviene hablar con el profesor o el tutor si, después de varias semanas con una rutina razonable, las notas siguen bajando, el adolescente evita ir a clase o se frustra cada vez que se sienta a estudiar. La escuela ve cosas que en casa no se ven, y juntos pueden decidir si hace falta otra ayuda.
Esa ayuda puede ser el equipo de orientación, el pediatra o un psicólogo. Consulta también si notas cambios grandes en el ánimo o en el sueño que duran semanas.
Fuentes
- Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J. y Willingham, D. T. (2013). Improving students’ learning with effective learning techniques: Promising directions from cognitive and educational psychology. Psychological Science in the Public Interest, 14(1), 4-58.
- Hill, N. E. y Tyson, D. F. (2009). Parental involvement in middle school: A meta-analytic assessment of the strategies that promote achievement. Developmental Psychology, 45(3), 740-763.
Una pregunta distinta en la cena
Esta semana, cambia una sola pregunta. En lugar de «¿ya hiciste la tarea?», prueba en la cena con «¿qué viste hoy que me podrías explicar?». Si la respuesta llega con detalles, ese tema ya está medio estudiado. Si no, no es motivo de pelea: es lo primero del bloque de mañana. Hay más guías para estudiar con método en Estudiar Mejor.

Luiz Loiola es periodista y redactor de contenidos digitales con más de 8 años de experiencia en medios de comunicación y portales de noticias. Apasionado por temas de bienestar, tecnología, entretenimiento y estilo de vida, escribe con el objetivo de informar de forma clara, accesible y cercana al lector. Colabora con Portal Calera llevando contenido de calidad para el día a día de las personas.





